Invertir puede parecer complicado, lleno de palabras como bonos, acciones, renta fija o renta variable. Entre los distintos instrumentos financieros, los bonos y las acciones son dos de los más utilizados, y cada uno funciona de manera diferente, con formas distintas de generar ganancias.
¿Qué son los bonos?
Los bonos son títulos que representan un préstamo que le hacés a un emisor, que puede ser un gobierno o una empresa. Al adquirir un bono, el emisor se compromete a:
Devolver el dinero que le prestaste (el capital) en una fecha determinada.
Cumplir con todas las condiciones establecidas en el bono, incluyendo el pago de intereses.
Estos mismos son considerados instrumentos de renta fija, ya que permiten conocer de antemano cuánto y cuándo se recibirá el dinero invertido más los intereses.
Cómo funcionan
Cuando comprás un bono, entregás una suma de dinero al emisor y, a cambio, este devuelve el capital más un interés al final del plazo acordado.
No es necesario comprar un bono recién emitido: también se pueden adquirir en el mercado secundario, a quienes los compraron previamente. Para las empresas, los bonos son una manera de conseguir capital para financiarse sin ceder el control de la compañía.
Cuándo convienen
Los bonos suelen ser considerados inversiones de menor riesgo, ya que la mayoría asegura un retorno fijo si se mantienen hasta su vencimiento. Son recomendables para quienes buscan invertir a corto o mediano plazo y desean limitar la exposición a pérdidas importantes.
La seguridad implica, generalmente, rendimientos más moderados, pero permite planificar el uso del dinero con mayor certeza.
Acciones: ser “dueño” de una parte de la empresa
En cuanto a las acciones, las mismas son títulos que representan la propiedad de una fracción de una empresa. Quien posee acciones se convierte en socio o accionista, y puede beneficiarse si la empresa obtiene ganancias.
Cuando se crea una empresa, los socios aportan capital a cambio de acciones, que representan el 100% de la propiedad. Quien posee más del 50% tiene el control de la empresa, pero todos los accionistas pueden participar de las ganancias.
Cómo funcionan
Comprar acciones implica apostar a que la empresa crecerá y que el valor de la inversión aumentará. Además, algunas empresas reparten dividendos, pagos periódicos que representan parte de sus ganancias. Sin embargo, a diferencia de los bonos, no hay garantía de que esto ocurra.
Cuándo convienen
Las acciones son instrumentos de renta variable, lo que significa que presentan mayor riesgo y resultados menos previsibles. No obstante, también pueden generar mayores ganancias.
Por eso, suelen ser recomendadas para inversiones a mediano o largo plazo: el tiempo permite que la empresa crezca, que la inversión tenga oportunidad de rendir y que el inversor pueda esperar a que el valor de las acciones se recupere si baja temporalmente.
En resumen, bonos y acciones son dos formas diferentes de invertir: los bonos priorizan la seguridad y la previsibilidad, mientras que las acciones implican riesgo, pero ofrecen un mayor potencial de ganancias.
Al momento de decidir, es clave definir el plazo de la inversión y el nivel de riesgo que se está dispuesto a asumir.
Bonos vs. Acciones: cuáles son sus principales diferencias
Invertir puede parecer un mundo lleno de términos técnicos. Entre los más escuchados, hay dos que aparecen una y otra vez y que conviene entender bien antes de dar el primer paso.
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