El riesgo país volvió a ubicarse por encima de los 500 puntos durante la primera semana de febrero, en un movimiento explicado por una combinación de factores locales y, sobre todo, por un escenario internacional menos favorable.
La suba estuvo acompañada por una corrección en los bonos argentinos que cotizan en el exterior.
Tras haber alcanzado un mínimo de 484 puntos a fines de enero, el indicador elaborado por JP Morgan cerró la semana en torno a las 516 unidades, con un avance cercano al 7%. En el mercado, el repunte es leído como una pausa dentro de una tendencia de mejora más amplia y no como un cambio de rumbo.
Una corrección tras la fuerte baja
Desde las elecciones legislativas, el riesgo país mostró una caída pronunciada desde niveles cercanos a los 1.500 puntos, impulsada por el pago de cupones, la acumulación de reservas y una mayor previsibilidad macroeconómica. En ese contexto, la suba reciente responde más a una toma de ganancias luego de un rally acelerado que a un deterioro de los fundamentos.
Para los analistas, el indicador aún se mueve dentro de parámetros esperables para una economía que atravesó una rápida recomposición en el precio de sus activos financieros.
Ruido local y cautela política
En el plano interno, algunos factores sumaron volatilidad en el corto plazo. Los cambios en el Indec, las discusiones en torno a la inflación y el debate sobre la reforma laboral generaron ruido, al igual que la señal oficial de no regresar al mercado de deuda en el corto plazo.
Si bien estos elementos no afectan directamente la capacidad de pago del Estado, sí influyen en el clima de expectativas y refuerzan una postura más cauta por parte de los inversores, que prefieren esperar nuevas definiciones.
El peso del contexto internacional
A diferencia de otros períodos, con la normalización de las variables macroeconómicas los activos argentinos volvieron a moverse en línea con los mercados globales. En ese marco, la suba del riesgo país estuvo fuertemente vinculada a factores externos.
La corrección de los bonos desde los máximos de enero, junto con un mayor apetito por activos seguros y una menor demanda relativa por instrumentos de mayor riesgo, impactó sobre la deuda argentina, en línea con lo ocurrido en otras economías comparables.
Tasas, dólar y deuda emergente
El cambio en las expectativas sobre la política monetaria de Estados Unidos también influyó en el escenario. La posibilidad de que las tasas se mantengan más altas por más tiempo y un dólar más firme suele jugar en contra de la deuda emergente, al reducir su atractivo frente a los activos estadounidenses.
Ese reacomodamiento global terminó trasladándose a los bonos argentinos y presionó al alza el riesgo país.
Perspectivas
Más allá de la volatilidad reciente, la mirada del mercado sigue siendo constructiva. La expectativa de continuidad del orden macroeconómico y una gradual normalización financiera sostienen una visión positiva hacia adelante.
En ese sentido, la suba del riesgo país aparece más como un ajuste técnico dentro de un proceso de mejora que como una señal de alerta estructural.
Por qué subió el riesgo país: los motivos y la visión para el futuro de los analistas
El riesgo país superó los 500 puntos por factores locales e internacionales, pero los analistas lo ven como un ajuste técnico y no una alerta económica.

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