La inflación de mayo fue del 1,5%, el dato mensual más bajo desde el inicio de la pandemia, y uno de los más alentadores de los últimos cinco años. Detrás del número, sin embargo, hay una serie de factores que no se repetirán todos los meses y que obligan a mirar con cautela los próximos datos, especialmente junio y julio.
El buen dato de mayo se explicó en parte por la caída de precios estacionales, como frutas y verduras. También ayudó una baja del 4% en el precio de la nafta, combinada con postergaciones en las actualizaciones de tarifas e impuestos. En resumen: un combo de decisiones políticas y condiciones de mercado que contribuyeron en parte al dato tan bajo.
¿Esto significa que el dato no fue bueno, o que fue artificial? Para nada, el dato es muy bueno, pero es importante analizar estos factores para saber que esperar a futuro. Para esto, es clave distinguir tres grandes componentes del IPC:
Precios regulados: Son los que dependen directamente del Estado, como las tarifas de servicios públicos, combustibles, medicina prepaga, etc. Si el gobierno decide congelarlos o dosificarlos, la inflación baja, aunque sea de forma artificial.
Precios estacionales: Son productos cuyo valor cambia según la época del año. Por ejemplo, el saco cuesta más en invierno, y las frutas bajan cuando hay sobreoferta. En mayo, estos precios cayeron 2,7%, ayudando significativamente al índice general.
Inflación núcleo: Es la que excluye tanto regulados como estacionales. Es la que “mide de verdad” la dinámica de precios en la economía. En mayo, fue de 2,2%, una baja frente al 2,8% de abril, pero aún elevada.
Entonces, ¿qué puede pasar en los próximos meses?
Por un lado, junio y julio suelen ser meses con menor impacto estacional positivo, y ya se registró un rebote del precio internacional del petróleo (10%) que puede trasladarse rápidamente al surtidor. Si a eso se suma una actualización de tarifas o impuestos postergados, el índice mensual podría volver a acercarse al 2%.
Por otro lado, si el gobierno mantiene a raya los regulados y tiene “suerte estacional”, es posible ver una inflación por debajo del 1% antes de fin de año, según analistas “Con buena estacionalidad y sin actualizaciones tarifarias, podrías tener un 0,8% en algún mes. No sería descabellado”.
Pero también advirtieron: no se trata de una baja lineal y permanente. La inflación no desaparece mágicamente: puede bajar un mes, subir al siguiente y así seguir fluctuando. Lo cierto es que la tendencia es claramente bajista.
Francisco Borisonik, economista y asesor.
¿Un veranito de precios? Que esperar para los próximos meses
Que esperar de la inflación los proximos meses, despues del gran dato de Mayo.

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