Todo indica que la inflación de mayo podría haber registrado una nueva desaceleración, consolidando la tendencia a la baja iniciada en 2024. Según estimaciones privadas, el índice de precios al consumidor se habría ubicado por debajo del 2%, una cifra que no se veía desde hace cinco años en contextos normales. Aunque aún falta la confirmación oficial del INDEC, los datos preliminares permiten proyectar que mayo marcaría un posible punto de inflexión en la dinámica inflacionaria, con indicadores interanuales en fuerte retroceso.
La baja generalizada en los precios se explicaría por un conjunto de factores económicos que confluyeron en el mes: salida estable del cepo, estabilidad cambiaria, menor presión sobre los precios regulados, promociones comerciales estacionales y una menor demanda interna.
En términos interanuales, el índice habría descendido significativamente respecto de los meses previos, ubicándose por debajo del 45%, cuando a fines de 2023 superaba el 200%. La expectativa del Gobierno nacional es que esta senda se mantenga en los próximos meses.
El resultado de mayo también estuvo influenciado por una posible baja en la inflación núcleo —es decir, la que excluye precios estacionales y regulados—, lo que reflejaría un freno más estructural en la dinámica inflacionaria. Esto ocurre a pesar de que hubo aumentos puntuales en algunos servicios, como el transporte público en el AMBA y los combustibles. Sin embargo, estos ajustes no fueron suficientes para revertir la tendencia general de moderación, ya que se vieron compensados por caídas o estabilización en otros segmentos del consumo.
Otro dato relevante es la evolución del rubro alimentos, que mostró un comportamiento particularmente moderado durante el mes. Distintos monitoreos semanales señalaron que los aumentos fueron muy acotados, e incluso algunos productos registraron bajas.
De cara a junio, las proyecciones anticipan un leve repunte, principalmente por los aumentos ya anunciados en tarifas y prepagas. Sin embargo, el mercado estima que, de no mediar shocks externos, el proceso de desaceleración podría continuar, con registros mensuales más cerca del 2% que del 3%.
El gran interrogante ahora gira en torno a si esta tendencia podrá sostenerse en el segundo semestre, especialmente considerando las presiones estacionales típicas de la segunda mitad del año. Por lo pronto, mayo aparece como un posible mes bisagra, en el que el índice de inflación podría romper simbólicamente el umbral del 2% por primera vez en años, siempre que se confirmen las estimaciones preliminares.
¿Caída inflacionaria? El mercado anticipa una baja marcada en el índice de precios.
Según estimaciones privadas, la inflación de mayo se ubicaria por debajo del 2 por primera vez en años.

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