En el marco del Summit 2025 organizado por IAE, Luis Caputo sorprendió con una definición que redefine el lugar de cada actor en la gestión de las reservas internacionales. El ministro de Economía enfatizó que es el Tesoro Nacional el que debe apuntar a acumular dólares para honrar la deuda emitida y afrontar sus compromisos, corrigiendo una costumbre instalada en la discusión económica argentina: asumir que la acumulación de divisas es una responsabilidad exclusiva del Banco Central.
Caputo detalló que su hoja de ruta para fortalecer las reservas del Tesoro se sostiene en cuatro fuentes principales: privatizaciones, venta de activos, concesiones estratégicas —como las hidroeléctricas— y la modalidad de block trade. Según el ministro, estos mecanismos permitirán sumar divisas frescas sin forzar al Banco Central a intervenir de forma directa, salvo que el tipo de cambio perforara el piso de las bandas de flotación.
El mensaje no es menor: por décadas se asoció la acumulación de dólares al rol casi exclusivo del BCRA, que debía engrosar reservas para sostener la moneda y garantizar la estabilidad macroeconómica. Hoy, Caputo marca un matiz: es el Tesoro quien emitió la deuda y, por lo tanto, debe generar las divisas para pagarla. Este viraje discursivo busca, además, despejar el fantasma de la emisión monetaria para financiar déficits que luego recae en la autoridad monetaria.
De todos modos, la acumulación de reservas por parte del Banco Central sigue siendo clave para la economía argentina. El organismo debe fortalecer su posición para cumplir compromisos propios, como el pago de BOPREAL (Bonos para la Reconstrucción de una Argentina Libre) y otras obligaciones que requieren respaldo en moneda dura. Además, una base sólida de reservas le
otorga al BCRA capacidad de maniobra frente a presiones cambiarias.
Por ejemplo, si llegara a producirse una corrida contra el dólar que empuje el tipo de cambio al techo de las bandas actuales, la autoridad monetaria está obligada a intervenir vendiendo divisas para evitar que el precio lo supere. En ese escenario, aunque hoy parezca lejano, es clave que el Banco Central cuente con la espalda necesaria para reaccionar a tiempo.
Vale la pena destacar este giro en el enfoque, que se suma a otras decisiones del Gobierno orientadas a reasignar responsabilidades según la función de cada organismo. Basta recordar cuando, en julio de 2024, el Tesoro terminó de absorber la deuda del Banco Central, en línea con la estrategia de control de los agregados monetarios. Más allá de su impacto como medida de política monetaria, aquella decisión implicó reconocer que el origen de esa deuda era el déficit fiscal del Tesoro, aunque hasta entonces se financiaba con pasivos del BCRA. Con este traspaso, la obligación de pago volvió a quien la generó: el Tesoro.
Dicho esto, cabe siempre recordar que en un país como Argentina, con la memoria de tantas crisis externas, la salud de las reservas del Banco Central sigue siendo, inevitablemente, una pieza central de la estabilidad económica.
Francisco Borisonik, economista y asesor.
Acumulación de reservas, ya no más responsabilidad exclusiva del BCRA.
Francisco Borisonik nos comenta sobre esta reasignación de responsabilidades en la acumulación de reservas.

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